Un, dos, chas!
Entonces llega el momento en el que tienes dos caminos para elegir y uno sólo por el que podrás andar. No vale mirar atrás, decidas lo que decidas, no valdrá. Y es ahí, tras pensarlo metido en tus propias carnes y agarrado fuertemente, cuando tomas el mando de la situación y te lanzas a lo que ese camino te depare, con o sin aceptación. Con o sin caminantes a tu lado. Te lanzas. Porque nadie lo va a hacer por ti, y tan sólo a la hora de realizarlo, te darás cuenta de la pequeña gran satisfacción que sientes por todo tu cuerpo.
-Vale. ¿Y después que?
- A esperar. No puede ser peor, la desilusión ya la tienes. ¿Recuerdas?

Espero que de verdad no pueda ser peor = )
Un abrazo y mucha fuerza, andes por donde andes.
Si yo te contara Chico del tejado! será por eso que me encanta la mente humana. Los sentimientos son algo impresionante.