Nubes con arrugas
Cuando Sofía y Marcos eran pequeños, antes de dormir, acostumbraban a pasear descalzos y con los ojos cerrados por encima de la cama de sus padres. Les gustaba esa sensación de suavidad que les daban las sábanas e imaginaban pasear por una gran nube. Reían e inventaban historias fantásticas, hasta que llegaba su padre y los despachaba entre cosquillas y con voz de monstruo.
Estos, salían corriendo y saltando e iban directos a sus camas. Donde después de la aventura descansaban con una gran sonrisa en el rostro.
Los años pasan, y ahora Sofía está muy lejos de su hogar.
Por eso cuando los días tristes llegan a su habitación, se sube encima de su cama y cerrando los ojos muy fuerte intenta sentir de nuevo aquella nube en la que tan buenos momentos ha vivido y que tanto echa de menos.


mmm…hay cosas de la infancia, por muy “de niños” que sean…que de adultos siguen robandonos sonrisas y siguen molando miL!:)
muuuahhh y me alegro de tu vuelta por estos mundos, un besote purple!:)